Somos una sociedad a la que le gusta la calle, compartir momentos, el contacto. Es cierto que cuando llevamos un estilo de vida frenético, agradecemos esos momentos de estar en casa solos, disfrutando de la lectura o de un buen café a solas. Pero la situación actual es bien distinta, por el bien común nos han impuesto quedarnos en casa, hablamos de sentimientos encontrados, por un lado sabemos que es lo correcto, pero por otro lado nos afecta emocionalmente. Estamos ante un problema sanitario que no controlamos, que se nos escapa de nuestro entendimiento, nos esforzamos por comprender, por ser solidarios, por empatizar. Todo esto nos genera incertidumbre y desasosiego, lo que se traduce en un estrés emocional. Está demostrado que el estrés emocional afecta negativamente a la piel, ya que genera radicales libres que hace que nuestro rostro envejezca aceleradamente, lo que se traduce en un rostro cetrino, con falta de luminosidad tez apagada. Todo esto sumado a la pérdida (temporal) de nuestro estilo de vida, hace que nuestro estado de ánimo se vea deteriorado, ya que nos movemos menos y nos relacionamos menos. Por eso es aconsejable dedicarnos tiempo, mimarnos y establecer una rutina de cuidados para levantarnos el ánimo y poner freno al envejecimiento cutáneo. Te aconsejamos que establezcas un plan de cuidados: limpieza facial, exfoliación y mascarilla semanal, ejercitar los músculos faciales mediante rutinas de yoga facial e intentar disfrutar de pequeños placeres que en épocas normales de rutina laboral, no podíamos permitirnos.
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